A la Hermandad del Rocío de Sevilla - Parroquia del Salvador

 

Hace diez años, yo tenía el atrevimiento de, sin conocerlo, criticar El Rocío, pues me parecía, visto desde fuera, que era un fanatismo y una manera como otra cualquiera de "montarse una juerga".

 

El tiempo ha pasado y he tenido la suerte de conocer y casarme con un rociero que me ha ido enseñando a descubrir a la Virgen, a quererla, a tenerle fe y a tenerla siempre presente en todo momento de mi vida, sobre todo en los malos, como nos ocurre a casi todos, que cuando la vida nos aprieta, es cuando más acudimos a Ella.

 

Y yo acudí a Ella, y gracias a Ella, hoy puedo disfrutar de la presencia de mi hija, una niña preciosa con carita de Virgen, que por las oraciones de muchos roderos, sigue con nosotros. Por fin, después de muchos años intentándolo, he conseguido hacer el camino, camino que he hecho con vosotros, Hermanos, y gracias a vosotros he descubierto lo que es de verdad la solidaridad, Hermandad, unión y afecto.

 

Gracias a vosotros, no me he cansado andando al lado de vuestro Simpecado (que a partir de ahora considero mío).

 

Gracias a todos los Hermanos de la Hermandad de Sevilla. Gracias Magdalena. Gracias Chano, mi padrino.

 

Vuestra nueva Hermana

 

Publicado en el Boletín de la Hermandad de Noviembre de 1997