A mis Hermanos de la Hermandad de Sevilla
Queridos hermanos de la Hdad. del Rocío de Sevilla, haber recibido la llamada de vuestro Hno. Mayor solicitándome os dirigiese unas letras en el Boletín, referentes a vuestra querida Hermandad, no sólo ha sido par mí una satisfacción, sino que si queréis que os sea sincero, deseaba poder hacerlo algún día, ya que han sido muchos los momentos en los que desarrollando el cargo del Hno. Mayor en Triana, he llegado a pensar, si los hermanos de Sevilla y Triana, conocían realmente la estrecha vinculación existente entre nuestras Hermandades. Anhelaba poder transmitirlo, pues no en vano, han sido muchos los años en los que por mi residencia próxima a la Iglesia del Salvador, allí acudía a rezarle a la Virgen del Rocío, encontrándome cada vez que he acudido de nuevo a la Parroquia que fue de mi niñez, como si estuviese en mi propia casa. Por circunstancias de la vida, mis amigos me llevaron hasta Triana, donde he tenido el honor de desempeñar en dos ocasiones el cargo de Hno. Mayor. En ambos periodos he tenido la fortuna de encontrarme compartiendo la responsabilidad del cargo con insignes Hnos. Mayores de Sevilla, Manolo Cabrera, al que me une una gran amistad, Manuel Rodríguez Bordallo (q.p.d.e.) del que tengo un gran recuerdo y Silvestre Prado.
Por la
proximidad en el tiempo, quisiera referirme más concretamente, a los últimos
años vividos junto a Silvestre y su Junta de Gobierno. No van a ser éstas,
palabra buscadas para hacer un artículo de corte cariñoso que sirvan para
ensalzar la figura de Silvestre, y cuantos le han acompañado en su mandato, ¡ni
mucho menos!, todo cuanto os diga respecto de quién fue vuestro Hno. Mayor y su
Junta de Gobierno, lo digo desde el conocimiento de las personas y por tanto
brota de lo más hondo de mi corazón. Han existido circunstancias que, además de
las habituales que han de compartir Hermanos Mayores y Juntas de Gobierno de dos
Hermandades, con el grado de vinculación como las nuestras, me han llevado a
conocer cual ha sido la importancia real del trabajo realizado codo a codo entre
las Hermandades de Sevilla y Triana, y cual la unión con la que se ha actuado y
acordado entre ambas, cuanto ha sido necesario Las periódicas reuniones para
poder ir dando forma al proyecto de erigir el Monumento a la Virgen por las
cinco Hermandades de Sevilla, las múltiples horas de trabajo que supuso la
organización de la Etapa del Camino Europeo, las continuas llamadas telefónicas,
las citas en los diferentes organismos intentado conseguir llevar a buen término
los objetivos marcados
y el contacto con todos ellos casi a diario, me ha posibilitado conocer a
rocieros por derecho, fieles a los principios que deben guiarnos, trabajadores
incansables, seguros de sus posibilidades, conocedores de cuales eran sus
responsabilidades y cual el papel que les había tocado desempeñar, siempre y en
todo momento con el talante que transmitía el Hno. Mayor, sabiendo estar a la
altura que requerían las circunstancias, con el sentido de humildad y
caballerosidad que les ha caracterizado.

Querido Silvestre, quisiera dirigirme a ti de forma directa, para decirte ante todos tus hermanos, que has sido una persona entregada sin descanso a tu Hdad. siendo capaz de superar los momentos de desánimo, que irremediablemente a todo Hno. Mayor le llegan, buscando el consejo de tus amigos, tu familia y como no, de esa mirada consoladora de la Santísima Virgen del Rocío, que ilumina a quien busca en Ella la Verdad que hemos de llevar a nuestros hermanos, bajo la responsabilidad del cargo que desempeñamos. Desde la oportunidad que me brinda el Boletín, he de decirte, que ha sido par mí un honor haber compartido contigo tres años en el cargo en nuestras respectivas hermandades, ya que siempre has estado alerta de cuanto te he solicitado, bien haya sido ayuda material o consejo de hermano, sabiendo transmitir a todos, en cuantos proyectos hemos trabajado las cinco hermandades de Sevilla, el impulso propio de tu juventud, reforzado por tu sentido de la responsabilidad en el cargo. Pero sobre todo Silvestre, ha sido para mí una suerte haberte encontrado, pues has pasado a ser uno de esos pocos amigos que como se suele decir, pueden incluirse en los dedos de una mano, porque me has ofrecido tu cercanía y apoyo, tu esfuerzo para cuantas veces ha sido necesario, los buenos momentos de charla y convivencia que necesariamente deben alimentar una amistad, tu comprensión, tu sinceridad, y siempre a cambio de nada, sin condiciones, sencillamente porque sale de tu hombría de bien. Por todo ello, gracias Silvestre, gracias por ser como eres, por ser una persona que vaya donde vaya y por encima del cargo que en cada momento te toque desempeñar, irás paseando por este mundo, el semblante del buen cristiano rociero que llevas dentro, en el que poder mirarnos para transmitir al mundo, cual es el sentido de al existencia de nuestras Hermandades, en la devoción a la Santísima Virgen del Rocío, a la que le pido te guarde y colme de bendiciones, junto con tu Hermandad y con toda tu familia...
¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCIÓ!
Julio Aguado Sainz de La Maza,
Ex- Hermano Mayor del Rocío de Triana
Publicado en el
Boletín de la Hermandad de Mayo del 2004 - Páginas 24 y 25