Angel González Mateo
En honor a la verdad y quizás con algo de retraso, traemos en esta ocasión a nuestro rincón del arte a un hombre que reúne dentro de la sencillez de su persona, toda la grandeza necesaria no sólo para ocupar por derecho propio las páginas de nuestro boletín, sino que es merecedor de una amplia biografía como sevillano, como artista, como rociero y muy especialmente como ejemplar padre de familia.
D. Ángel González Mateo, sevillano de la Puerta del Arenal, guarnicionero por la gracia de Dios, conocido, querido y respetado en ese variopinto mundo de la afición al caballo, en los ambientes taurinos desde los más antiguos ganaderos y aficionados de nuestra tierra, hasta las nuevas generaciones, y en el mundo rociero de una forma muy especial en el seno de su querida Hermandad del Rocío de Sevilla.
Y todo ello gracias a una trayectoria en la vida, como hombre y como profesional, que nos honra y estimula con su ejemplo a todos aquellos que tenemos la enorme suerte de encontrarnos entre sus amigos.

"Angelito", ese cariñoso diminutivo por quien todo el mundo le conoce, cumplirá en breve las bodas de oro como guarnicionero. Cincuenta años lleva en la Puerta del Arenal, dedicado a ese noble arte tan nuestro v en peligro de desaparición.
Pero no sólo monturas y guarniciones se han hecho y se siguen haciendo en ese peculiar taller de la Puerta del Arenal.
No creo que haya sevillano, del mundo del caballo, cofrade o rociero que al pasar por la calle Adriano no abra la puerta de ese taller, aunque sólo sea para decir buenos días o buenas tardes, Ángel, o mejor para tomar el inevitable cafelito en casa de Ventura y co-mentar las úl urnas novedades sobre engan-ches o sobre Hermandades.
No hay cochero de punto que al pasar no le salude desde el pescante con un gesto de amistad y de agradecimiento.
Y no habrá habido un solo hermano, de su Hermandad, o de otra cualquiera que en vísperas de la feria o de! Rocío haya llegado en busca de Ángel con e! consabido problema, que Ángel no se lo haya solucionado incluso recurriendo a las más curiosas soluciones.
Este taller ha sido a lo largo de los años, un poco Ateneo sevillano, Sala de Junta de Hermandad improvisada, fábrica de sueños, consigna para algunos cosarios de pueblo, refugio de carreteros de nuestra Hermandad cuando vienen a Sevilla, y sede de la última tertulia del barrio del Arenal que aún en nuestros días conserva algo de lo que fue.
El que esto escribe os puede asegurar, porque he sido testigo al menos de los últimos 25 años, que nunca tan pocos metros cuadrados han podido encerrar tanta sevillanía, tanta riqueza cultural de nuestra tierra, tanto "age" y sobre todo tantos lazos de amistad con mayúscula.
Ángel González es un sevillano enamorado de su tierra, de su barrio, de su profesión y ejerce como tal. apegado y defensor de las tradiciones y de los más puros estilos sobre todo con un concepto de la amistad del que hace gala con su ejemplo día tras día. Siendo del barrio del Arenal, cómo no, hermano de su Hermandad del Baratillo y como advocación su Virgen de La Caridad, pero sin temor a equivocarnos su devoción de las devociones la ocupa la Santísima Virgen del Rocío y siempre a través de su Hermandad del Rocío de Sevilla.
Desde aquí brindamos por esos 50 años y te deseamos cumplas otros 50 para poder seguir disfrutando de tu compañía y de tu amistad, y queremos hacer un brindis con
Viva Alcalá porque tiene
esas canteras de albero
"pá" que lo peine el capote
de tu Francisco Romero.
Ángel González entre las muchas virtudes que atesora, una de ellas es su privilegiada memoria, en esa cabecita se guardan pasajes de la historia de nuestra Hermandad que estoy seguro, faltan y no están recogidos ni archivados en ningún lugar de nuestras dependencias.

Su caminar rociero se inicia paralelamente con el de su Hermandad de Sevilla, el fue uno de los cuatro jinetes privilegiados que dieron escolta a nuestro Simpecado por primera vez en aquel glorioso Pentecostés de 1951. Se encuentra en la actualidad entre los 10 primeros hermanos por orden de antigüedad y durante casi estos 50 años ha sido fiel al compromiso con su Hermandad junto a toda su familia.
Fue miembro de la Junta de Gobierno durante muchos años, prácticamente durante el primer tercio de nuestra historia, finalizando su gestión con la Junta que presidiera en su día D. Juan Morales Lupiáñez, y siempre con el mismo cargo, 1er Alcalde de Carretas. Desde aquella Romería de 1951, jamás faltó al camino del Rocío acompañando a su Hermandad y junto con su familia.
Este torpe artículo biográfico quedaría incompleto sin una obligada referencia a la persona que junto a él ha recorrido ese medio siglo de sinsabores y alegrías, de tempos buenos y malos, pero con un comportamiento intachable y ejemplar como compañera y madre de sus hijos, su esposa Loli.
Vinculada como él a nuestra Hermandad desde aquellos lejanos tiempos, en la actualidad es la hermana nº 2.
Juntos son parte de la hermosa historia de esta Hermandad sevillana. Con vuestra trayectoria habéis colaborado a ennoblecer ese sevillanísimo y peculiar barrio del Arenal y con vuestro ejemplo nos estimuláis a todos los que tenemos la suerte de ser vuestros amigos.
¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!
¡VIVA LA HERMANDAD DE SEVILLA!
José Díaz González
Publicado en el Boletín de la Hermandad de Mayo de 1995, Páginas 12 y 13