Antonio Barreiros Tirado
En esta ocasión traemos a nuestro Rincón del Arte, a un hermano de nuestra Hermandad que reúne todos y cada uno de los requisitos para ocupar por derecho propio y llenar ampliamente con su trayectoria las páginas de nuestro boletín. D. Antonio Barreiro Tirado, casado, -su esposa Amparo creo que no necesita presentación-, es un industrial dedicado al ramo de la juguetería por tradición, y puede verlo a cualquier hora del día en ese antiquísimo comercio del 0,95 de la sevIllanísima calle Puente y Pellón, donde además es parada obligatoria para cualquier hermano de nuestra Hermandad que por allí pase, y el consiguiente cafelito en él bar Comercio. Es hermano de nuestra Hermandad desde aquella lejana junta que presidiera D. José Lirola Martínez, y ha tenido responsabilidades en la Junta de Gobierno en cuatro candidaturas distintas. Pero es su faceta rociera, humana y artística el motivo de nuestra entrevista. Como artista es un dibujante excepcional, con una constante en el tema de su obra. Rocío, costumbres de Andalucía, el caballo y los momentos del camino siempre su Hermandad presente. No existe un solo rincón en nuestra casa Hermandad en el Rocío, en Mayodormía, Secretaría, Sala de Juntas, etc., donde no esté gráficamente representada la obra de Antonio Barreiro, en uno de los muchos dibujos, pergaminos, etc., donados por él mismo o solicitados por todas las Juntas de Gobierno que esta Hermandad ha tenido en los últimos veinte años. Y todos desinteresadamente. Colaborador incondicional con su Hermandad, sea cual fuere la Junta de Gobierno que en ese momento esté y su valioso y cariñoso asesoramiento está presente en cualquier obra que esta Hermandad acometa, habiendo quedado patente y para la posteridad como es su aportación a la obra de nuestra inigualable carreta de plata.
-Antonio ¿cuándo conoces el Rocío?
-La primera vez que pisé la aldea del Rocío, sólo puedo decirte que era muy pequeño, fui con mi padre y un compadre suyo, en un coche de aquellos balillas, y fuimos a parar aquella noche del Domingo de Pentecostés, all eucaliptal que existía delante de la que hoy es nuestra casa Hermandad.
Pero realmente, ya de adulto e incluso casado, llego por primera vez al Rocío y haciendo el camino con una Hermandad muy entrañable para mí. Umbrete, y de !a mano de una mujer que no necesita presentación en el Rocío, María la Morena, en una carreta que nos costó 5.000 pías. y fui con Umbrete durante tres años para mí inolvidable.
-¿Porqué tanta influencia del Rocío en tus obras?
-Es algo inevitable para mí esa fuente de inspiración. Yo no soy rociero por tradición, en mi casa no hay ningún antecedente de rocieros, como no hay antecedentes de esa afición al caballo y a todo lo campero que siento, y es lógico que yo tenga la necesidad de echar fuera y de expresar todos los sentimientos, y lo hago de la mejor forma que sé hacerlo: a través de mis dibujos.

-¿Tu primer contacto con la Hermandad de Sevilla?
-Bueno, mi primer contacto y el momento de hacerme hermano. De mi andadura con la Hermandad de Umbrete tuve la enorme suerte de conocer a un umbreteño excepcional, que tu también conoces y que es Joselito Trigo, por cierto hermano de nuestra Hermandad ya en aquella época y que al mismo tiempo era muy amigo de nuestro Mayordomo Honorario y querido Manolo Castañeda, y estos dos señores se encargaron de cogerme de la manita y traerme a la Parroquia del Salvador y así fue como entré en la Hermandad de Sevilla. Y desde entonces aquí estoy y aquí estaré para servirla de Ja mejor manera.
-Antonio ¿qué ves de negativo en la Hermandad?
-Las Hermandades están compuestas por hombres y mujeres, y no hacen más que reflejar todos los defectos de los humanos. Pero para ser algo más concreto, te diré lo que verdaderamente me irrita, y es fundamentalmente esos grupitos afortunadamente minoritarios, que están por sistema criticando la actuación de la Junta de Gobierno sea lo que sea, pues al parecer nadie hace las cosas según su opinión. Hay otra serie de cosas que puede que no me gusten, pero comprendo, que es imposible gobernar a gusto de todos.
-Antonio, una pregunta que puede pecar de indiscreta ¿que hay del monumento?
-No te preocupes, no es indiscreta en absoluto.
En alguna ocasión a tí te lo he comentado. Hace algún tiempo coincidí con D. Angel Díaz de la Serna, Presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, en un hotel del Aljarafe, con motivo de la presentación que hacía la casa Yadró de una estatuilla de la Virgen. Yo tenía algunas referencias sobre el proyecto que tenía Almonte de realizar un gran monumento alegórico a la traída y llevada Virgen a hombros de los almonteños y con la Virgen de Pastora. Y a modo de curiosidad le pregunté a Ángel Díaz de la Serna por dicho proyecto. Y él me lo confirmó, y me dijo que el lugar elegido había sido la explanada que corresponde a la actual Plaza de Doña Ana.
Me dijo que incluso se había encargado un proyecto y dibujo a un escultor de reconocida solvencia, y en aquel momento no pude resistirme a esbozar mi opinión sobre el tema, con algunos detalles técnicos, y cuál no sería mi sorpresa cuando Angel Díaz de la Serna me invitó a realizar un dibujo sobre el tema. Me puse manos a la obra y para resumirte te diré que una vez terminado, el Presidente y varios miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad Matriz, se personaron en mi casa del Rocío, vieron el proyecto y les encantó. Se hicieron los primeros contactos con los fundidores, pues el monumento iba en bronce, pero como es lógico el presupuesto de dicho monumento es de un elevado costo, y habrá que esperar a que vengan tiempos mejores. La obra merece la pena.
-Antonio, ya para terminar ¿Rocío de ayer o Rocío de hoy?
-Bueno te responderé primero con concreción y después matizaremos. En principió me quedo con los dos. Y ahora los matices, lo que nos ocurre y a tí y a mí es que somos dos carcas, conservadores a ultranza y dos románticos incurables y me permito incluirte porque sé sobradamente como piensas al respecto. Yo añoro del Rocío de ayer, muchas cosas que he conocido y otras que sin haber conocido también añoro porque no puedo evitar ser un soñador. Añoro las carretas que muchas hermandades perdieron, añoro aquellas paradas de los cabales y esa gente de buen gusto rociero, añoro aquella Hermandad que algo mayor de una familia numerosa, esas son algunas de las que he conocido, Y de las que no he conocido, añoro aquel patio de Benajiar, aquellos carros por la raya, y añoro imaginariamente y de una forma romántica, lo que serían aquellas paradas a la luz de los carburos. Y sobre el Rocío actual, tenemos la obligación de aportar todo lo bueno que podamos y esto nos atañe no sólo particularmente, sino corporativamente o sea desde la propia Hermandad.
Publicado en el Boletín de la Hermandad de Abril de 1994 - Página 10 y 11