Cuando el corazón manda
Una recordatoria para un hombre de fe y de creencias, de los que caminan de frente sin envidias ni tapujos, de los auténticos, de los de carácter fuerte pero noble,de los que reconocen las virtudes de los demás y abren sus brazos para dar cariño y alegría. Ese fue nuestro PacoBovis.
Escribo bajo la conmoción, pero escribo, bajo la pena y el dolor de nuestra familia por la pérdida de un ser tan entrañable y tan querido, de un padre ejemplar, cariñoso, y amigo de sus amigos. Escribo consciente de la herida y el vacío de su mujer, mi hermana Ani y sus hijos, mis sobrinos, y sobre todo lo hago porque necesito desahogar y transmitir mis sentimientos en la certeza de haber perdido no sólo un Hermano Mayor sino también uno de los pilares "necesarios" e "insustituibles" de nuestra Hermandad del Rocío de Sevilla.

Embriaga mi memoria la primavera calurosa de 1969; Sevilla, entre cohetes y azahar se va al Rocío, por entonces, aún no alborotan las campanas de la Santa Catedral pero su repique lo suple unos VIVAS A LA VIRGEN DEL ROCIÓ, que más que gritos de una garganta, eran desgarros del corazón. Era la voz de Francisco Bovis Bermúdez que aunque no era su primer camino del Rocío si lo hacía por primera vez con nosotros. Y yo que lo presenté de hermano con anterioridad, fue aquel día cuando presentí que al igual que sus "vivas" nos llenaron de alegría hasta su ronquera de Benajiar, también él sería el revulsivo de entusiasmo e ilusión para nuestra Hermandad de Sevilla, y muy pronto por su manera de ser y su continua predisposición a colaborar le llevaron a la Junta de Gobierno, e inmediatamente después en octubre de 1973 a ocupar el cargo de Hermano Mayor, responsabilidad que desempeñaría sin regatear esfuerzo entregándose en cuerpo y alma.
Querido Paco, tu amor por la Virgen del Rocío hizo que su advocación traspasara la frontera con "Los rocieros por el mundo", ya que fuiste uno de sus fundadores.
Con tu ímpetu y tu entusiasmo supiste ilusionar a tu Junta de Gobierno para que se fundara el "CORO" y el "BOLETÍN" y llevarnos a organizar toda clase de eventos, teatros, capeas, desfiles de modelos, los Reyes Magos, etc. Y de tu afán de convivencia nació nuestra primera CASA HERMANDAD (en la plaza del pan y posteriormente en la calle Jovellanos). Pero tu obra culminante, que quedó grabada en nuestro agradecimiento fue regalarle a nuestra Virgen Chiquita y marfil del Simpecado un nuevo TRONO, una "CARRETA DE PLATA", que se estrenó en 1975 con motivo de la conmemoración de nuestro veinticinco años de camino; y que remozada también por otros Hermanos Mayores, es una joya orgullo de toda ciudad.
Aunque en mí, lo que más hondo caló fue tu enseñanza, para el que quiso aprender, el verdadero sentido del Rocío: La Virgen como Meta de una peregrinación unida y compartida. Tu idea de "la Carriola del camino", hizo que todos camináramos alrededor del Simpecado para compartir no sólo la amistad y la fe sino además los mismos alimentos para todos iguales. Aún tengo grabada en mi mente la estampa ejemplar y solidaria de verte en tu caballo "Faraón" repartiendo con un cubo cerveza y agua a los carreteros y peregrinos durante todo el camino. Y yo desde mi Alcaldía de Carretas, miraba al Simpecado y gritaba para mis adentros: "ole mi Hermano Mayor".
Querido Paco, en definitiva una andadura muy larga de la mano de una compañera que te quería y te sigue queriendo con locura y que con vuestra labor, para mi imborrable e inigualable, nos dejasteis una siembra donde por encima de Reglas y leyes, siempre manda el corazón.

No sé si allá arriba habrá marismas y si su color será azul, ni siquiera sé si en ellas habrá noches frías y un coro de ángeles cobijándose alrededor de una candela, para que tu voz sentencie: "Que sólo se escuche el crujir de los leños", que está cantando mi coro y "Mi coro, mi coro es cojonudo". Pero de lo que sí estoy seguro, mi querido Hermano Mayor, es que ya, muy cerca de la Señora, a semejanza de tu casa del Rocío tendrás otro "RINCÓN DE PACO", para acoger con tu generosa hospitalidad a todos aquellos hermanos de la hermandad, ya demasiados, que como tú cogieron la senda divina de nuestro PASTORCITO.
Es mi Carreta de plata
cobijo de peregrinos
y mi carreta de plata
es Sevilla en el camino.
Lleva varales de fe
y una Giralda de amor
y de aroma los naranjos
del Patio del Salvador.
Pero este año Dios mío
cuando el sol ponga sus rayos
y el aire sople a Rocío
para despertar a Mayo.
Con olor a clavellina
entre nardos y azucenas
"pa" Santa Justa y Rufina
la alegría será pena.
Porque no irá ese romero
que sembraba las arenas
de cariño rociero.
Y en el carril de sus dos ruedas
irán surcando el dolor
el recuerdo y la nostalgia
a un gran Hermano Mayor
que puso en nuestra carreta
el alma y el corazón.
Con la oración, el cariño y la añoranza de tu hermano político
Antonio Rodríguez Ferrera
Publicado en el
Boletín de la Hermandad de Mayo del 2003 - Página 23