Enrique Fernández González
La Hermandad del Rocío de Sevilla, ha perdido a uno de sus más antiguo y querido hermano, Don Enrique Fernández González, que ingresó en la misma, a petición de su buen amigo Don José María Doménech, cuando éste dirigía los destinos de la Hermandad.
En aquélla época de los primeros caminos de la Hermandad, el Sr. Doménech, era el alma de la misma, él fue el que dio impulso a su desarrollo, y pudo contar entre otros con Enrique, que le prestó su ayuda, en la medida de sus posibilidades.

Desde que Enrique ingresó en la Hermandad hasta la actualidad, ha formado parte
de diversas Juntas de Gobierno. Colaboró a nivel profesional, e hizo un esfuerzo
económico, para ayudar a la construcción de los apartamentos de la casa del
Rocío.
Cuando dirigía la Hermandad, nuestro Hermano Mayor Honorario, Don Antonio Rodríguez Perrera, lo nombró Diputado de Caridad, cargo que asumió gustoso, con la dedicación y entrega que en él era característico, estuvo acompañado en este cometido por su querida esposa Irene.
Más reciente, ha formado parte de otras Juntas de Gobierno como Mayordomo, precisamente, en las que han sido Hermanos Mayores, los Sres. Lagares y Zulueta, donde ha dejado un buen recuerdo de su saber hacer y de su buena relación con todos los compañeros.
Entre sus cualidades fundamentales, figuraban las que correspondían a una persona formal, afable y educada. Tenía un profundo respeto por las cuestiones religiosas, motivado por su magnífica formación cristiana, a la que acompañaba una sólida preparación intelectual.
Durante mucho tiempo, perteneció a los grupos llamados de Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, y se destacaba por su devoción Mariana, por eso cuando alguno de estos temas lo trataban con ligereza, su réplica era contundente.
A su familia les dedicó una vida cristianamente ejemplar, y Dios quiso que fuese extensa, también supo integrarlos en su devoción Mariana a Nuestra Señora la Virgen del Rocío, por ello es de esperar que su ejemplo, para sus descendientes, amigos y conocidos, quede permanente.
DEUS GRATIA
Publicado en el
Boletín de la Hermandad de Mayo del 2004 - Página 23