¡Gracias Padre!
(12 de Octubre de 1993, en El Rocío)
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Que el cielo se abra de repente, y se iluminen las puertas a la par, porque hoy mi corazón salta de gozo, y es tuyo el homenaje que me dan.
Hoy padre, quisiera decir tanto, que temblando mi voz y un cantar, elevar mi medalla hasta el cielo, y en tu pecho poderla yo colgar.
Me enseñaste camino y veredas, con el celo y al son de la verdad, mi manita cogida de las tuyas, me guiabas a Ella hacia su Altar.
Me inculcaste honradez, sabiduría, el trabajo, lo noble, la lealtad, y desde aqueja cuna de rezos y de coplas, tu hijo se hizo 'hombre y aquí está.
Mi vida transcurrió entre mil rayas, por cobijo estrellas y luceros, hoy soy exacto a ti, pero me faltas tú, y esa ausencia me llena de desvelo.
Baja un momento de la Gloria, mira en tu entorno padre mío, y verás como la siembra de tu obra, no se quedó en el surco a su albedrío
Mira hacia tu Hermandad siempre pujante, Tu Simpecao donde campea Sevilla, Todo es hoy para mí algo anhelante En que mi fe se agigantó sencilla
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Aquí están tu gente de caminos, todos aquellos en que por ti lloraron, y hoy sonríen mirándote en tu hijo, y viéndote dichoso y compensado.
Este es un día muy grande y te lo ofrezco porque tú me llevastes a las estrellas, del mundo la maldad me separaste, y en su manto me cobijé con Ella.
No te vayas aún, que hay algo grande, que tienes que saber que ya no sepas, mamá está más guapa cada día, Rodolfo es muy feliz y te hizo abuelo, ha de ser para t¡ una alegría, que tu nieta te colme de mil besos.
Yo le doy gracias a Dios en demasía, porque colmó de dicha mi alma entera, una mujer que es toda mi alegría, y un hogar donde el amor impera.
Al relevar honrado a ese otro hermano, que ha puesto corazón y noble empeño, procuraré tal como él, seguir sus pasos, y otro-peldaño más a tantos sueños.
Que bendiga, a quien se marcha y no se va, y que con toda e! 'alma ¡a ha servido, he de copiar de él, tanta verdad, y a tus plantas me postro agradecido.
Porque Tú, Virgencita Soberana, del Rocío la Rosa más sencilla, te dirán unas nuevas sevillanas, que eres la Reina y Madre de Sevilla.
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Rosario Sánchez Pacheco (Rosarito)
Publicado en el Boletín de la Hermandad de Diciembre de 1993, Página 19