Hermandad
Cuando el siglo XXI galopa ya plenamente integrado en nuestras vidas, conviene recordar el verdadero significado de la palabra hermandad, ya que en no pocas ocasiones nos saltamos las bases en las que se tiene que sustentar dicha palabra.
Hermandad es unión, y es unión de personas y de voluntades .Dicha unión no exime que en determinadas ocasiones haya cierta disparidad de opiniones siempre y cuando el espíritu constructivo predomine absolutamente sobre el destructivo.
Unión en la adversidad, pero también unión en la bonanza, es decir hacer de la unión un pilar indispensable en el duro caminar diario de la hermandad.

Unión es no dar la espalda, más bien todo lo contrario, ofrecer el hombro donde se pueda apoyar los que en algún momento lo necesiten. Hermandad es respeto, respeto al que no piensa igual que yo, y respeto a las decisiones tomadas por el conjunto de hermanos por el bien de la hermandad.
Respeto al
recién llegado, como se le tiene a los más antiguos. Respeto al que lucha porque
la hermandad sea más hermandad todo el año y no mira
fácilmente hacia otro lado cuando se encuentra con un problema de raíz y ya
encallado.
Nuestra Hermandad, no mí Hermandad. El posesivo en estos casos siempre debe ser usado en plural y nunca en singular, pero no debemos olvidar que la Hermandad no es nuestra, nosotros somos de la Hermandad; ¡Que difícil es a veces no caer en este error!
Si todos y cada uno de los hermanos tuviésemos claro todos los días del año este pequeño pero grandilocuente matiz, nuestra hermandad remaría con más fuerza que nunca hacia un mismo objetivo.
Mirémonos todos
y cada uno en nuestro interior y analicemos el comportamiento para con nuestra
hermandad, el talante para con nuestros hermanos y quizás, si los árboles no nos
impiden ver el bosque, podremos llegar a la conclusión que en no pocas ocasiones
confundimos Hermandad
y Club. Donde el aspecto religioso que debería inundar nuestro comportamiento se
transforma en lucha social y rencores y donde el último fin es mi victoria.
Hagamos el esfuerzo de ser ante todo buenos cristianos y buenos hermanos y con ello lograremos una mejor, más pura y más verdadera HERMANDAD.
Luis Morón
Publicado en el
Boletín de la Hermandad de Mayo del 2005 - Página 28