Entrevista a D. José Lirola Martínez

 

Siguiendo con nuestra intención de aprovechar las páginas de nuestro boletín para recordar y revivir momentos del Rocío ya vividos por significativos hermanos que forman parte de nuestra hermandad, hoy traemos a nuestras páginas a alguien verdaderamente especial, alguien cuya humanidad y simpatía ha impregnado durante mucho tiempo el ambiente de nuestra hermandad. El se ha ganado el cariño auténtico de muchos de los que han vivido con él experiencias rocieras. Y es también alguien, que con su valía y tesón, ha conseguido realizaciones importantes para nuestra hermandad. Hablamos hoy con José Lirola Martínez.

 

 

- Pepín, ¿cuál fue tu primer contacto con el mundo rociero?

 

Pues mira, mi padre desde la tienda que teníamos en la Cuesta del Rosario le proporcionaba a la Hermandad los juguetes para los Reyes Magos. Pero D. José Mª Domenech se presentaba la noche antes para que preparásemos todos los lotes de juguetes. Aquello era de locos, estábamos el día anterior de los Reyes hasta altas horas de la madrugada preparando juguetes y lógicamente se producía una relación afectuosa con miembros de la Hermandad. Tanto fue así, que yo fui Rey Mago de la Hermandad antes que hermano.

 

 - Hablanos de tu primer camino

 

Fue en 1953, Nicolás Pérez, de Coria del Río, me prestó un caballo, me fui al camino con D. José Mª Domenech. En ese camino trabé mucha amistad con Paco Rojas, que me invitó a pasar los días del Rocío en la casa de su tío, el Cortijo de los Mimbrales, en la calle Sanlúcar. A partir de ese momento, 40 años seguidos yendo al Rocío.

 

- ¿Cómo caló en tí la devoción rociera?

 

Yo siempre he sido muy marianista, tengo especial devoción a María Auxiliadora, pero el contacto con la Reina de las Marismas supuso un antes y un después en mi vida espiritual, fue el culmen definitivo en mi devoción mariana.

 

- Tienes un recuerdo especial para D. José Domenech

 

Fue una gran persona y el auténtico forjador de la Hermandad del Rocío de Sevilla. Era un hombre incansable, siempre inventando, haciendo cosas y animándonos a todos a trabajar y colaborar por la Hermandad. Tuvo la idea entre otras de sacar nuestra imagen de la Virgen del Rocío, que donarán los Moreno Santamaría y llevarla en la carreta desde El Salvador hasta San Juan de Aznalfarache, y después a la vuelta del camino la recogíamos y la llevábamos hasta El Salvador. Esto no gustaba mucho a los almonteños y hubo un compromiso de estos, de que si dejábamos de hacerlo, nos llevarían la Virgen el lunes de Pentecostés a la Casa Hermandad, y dejamos de hacerlo.

 

- ¿Qué anécdotas tienes de esos primeros caminos?

 

Innumerables, pero recuerdo una que tuvo una gracia especial. Estaba yo organizando el costo de nuestra carreta, donde íbamos cinco personas, pero llegó Juan Morales y dijo que él se encargaba de todo. No sé cómo ocurrió, pero todo se perdió y salimos al camino con una garrafa de aguardiente, una arroba de aceite y unas cuantas cajas de galletas.

 

Pero todo en el Rocío es milagroso y como Jesús en el milagro de los panes y los peces, decidimos una noche, en el camino de vuelta, invitar a comer a toda la hermandad.

 

Pusimos una paellera grande en el fuego y echamos el aceite que llevábamos, fuimos pidiendo por todas las reuniones que nos dieran algunos huevos y papas, nos pusimos a freírlos en la paellera e "invitamos" a toda la hermandad a huevos fritos con papas, acabamos a las tantas de la madrugada pero fue muy entrañable.

 

- Has participado en varias Juntas de Gobierno

 

Sí, estuve durante 15 años perteneciendo a diversas Juntas de Gobierno, recuerdo con gran cariño a muchos de los que formaban parte de ellas, que acabaron siendo buenos amigos míos como Enrique Pardo, Juan Morales, Rafael Esteban, Paco Rojas, Gabriel Rojas, José Ruiz del Castillo, Silvestre Prados, Angelito el guarnicionero, para mí uno de los mejores alcaldes de carreta que ha tenido la Hermandad, y muchos otros que compartieron conmigo horas de trabajo y mucho cariño a la Hermandad.

 

- ¿Cómo llegastes a Hermano Mayor?

 

Pues se dio la circunstancia que cuando el cabildo me eligió, yo no estaba presente en el mismo, ya que me encontraba de viaje por motivos de trabajo. Me llamó Rafael Esteban y me dijo que era Hermano Mayor. Pero aquel año por circunstancias personales y familiares, me fue imposible asumir el cargo y me comprometí a ejercerlo en la siguiente legislatura, y así fue. Durante este período ocupó el cargo José Ruiz del Castillo" Beque".

 

- Cuéntanos como se gestó y se hicieron las casas del patío de la Hermandad.

 

Siempre tuve la idea de hacer unas casas para los hermanos. Antiguamente, la Hermandad disfrutaba de un solar cedido por Almonte en la esquina de la calle Princesa Sofía. Pero Almonte nos cambió dicho solar por otro contiguo a la casa Hermandad, que permitía la ampliación de ésta, y allí me propuse construir las casas.

 

La idea pareció bien, pero el mayordomo. Pepe Díaz, me dijo que no podía contar con un duro de mayordomía, porque no lo había. Y las casas se hicieron sin tocar la mayordomía de la Hermandad.

 

El sistema consistió, en que cada hermano que quisiera, tenía que costear íntegramente el coste de su casa, para después pasar a un alquiler, de forma que el hermano pagaba la casa , pero la propiedad pasaba a la Hermandad. Me costó mucho trabajo convencer a los hermanos para que se quedaran con todas las casas, pero al final todas se adjudicaron. Faustino hizo las casas que costaron 2.430.000 pesetas, le di 500.000 pesetas para que empezara la obra y después le fui endosando todas las letras que firmaban los hermanos que se iban quedando con las casas.

 

 

- ¿Qué te gustaría recuperar o conservar de aquellos Rocíos?

 

La raya real con su noche en Palacio. Por desgracia los tiempos han cambiado y ya no puede ser igual que antes. Pero para mí, uno de los momentos más emocionantes y bonitos del camino, era el Rosario que rezábamos en la raya antes de la Misa. Al atardecer, todos andando, con los caballos de reata delante del Simpecado, nos uníamos en el rezo del Rosario a la Blanca Paloma, se me ponen los vellos de punta al recordarlo. Recuerdo en una ocasión que tuvimos problemas con los avíos para poner el altar, y el cura D. Miguel Román Castellano dijo Misa en la raya utilizando como altar dos sillas.

 

- Sé que eres optimista con el presente del rocío y con su futuro

 

Pues sí, creo que a pesar de la masifícación, en el Rocío hay sitio para todos. Gracias a que cada vez hay más medios, muchas personas pueden conocer y acercarse a la devoción rociera, a veces incluso con más ímpetu y entendimiento, yo como cristiano creo que esto es bueno y por ello me alegro.

 

Muchas gracias por tus reconfortantes palabras, muchas gracias por el tiempo y esfuerzo dedicado a nuestra Hermandad. Siempre es gratificante en cualquier congregación, que haya personas con la animosidad de espíritu, con el buen talante y humanidad con la que has llevado tu camino de devoto y rodero en el seno de nuestra Hermandad.

 

Gabriel Rojas Fernández

 

Publicado en el Boletín de la Hermandad de Diciembre de 1999 - Páginas 18 a 20