Miguel Ballesta
Queremos comenzar nuestras charlas con nuestros hermanos artistas con éste que -a pesar de haber alcanzado en su vida artística la cima exponiendo en las principales salas españolas e incluso haber transcendido el reconocimiento de su trabajo fuera de nuestras fronteras, obteniendo un sinfín de premios a su labor- lo vemos cada jueves en la misa de la Hermandad, faltando sólo por males mayores, colaborando con todos sus medios para ensalzar a nuestra Hermandad y a la Santísima Virgen del Rocío.
Nuestro querido hermano Miguel se ha destacado, entre otras cosas, por su cartel del Cincuentenario, sus escenografías para algunas obras de teatro realizadas por la Hermandad, sus montajes en el patio para algunos diversos pregones y, sobre todo, por sus portadas que tan magistralmente ha pintado para los discos de nuestro coro.

-¿Cómo llegaste a la Hermandad?
-Pues mira, llegué a ser hermano a través de lo siguiente: mi madre tenía que sufrir una operación de corazón y yo he sido rociero de siempre; mi amor a la Virgen del Rocío es desde pequeño, pero nunca me hice hermano, además era antirrociero de festejo, no concebía esa mezcla de fiesta casi profana -porque yo la veía profana- unida a la cosa religiosa y al fervor de la Virgen del Rocío y para mí era un paso muy duro hacerme hermano del Rocío, hasta tal punto que lo hice como promesa. Cuando mi madre se fue a operar hice la promesa de que si salía bien de la operación de corazón me hacía Hermano de la Virgen del Rocío e iría andando con la Virgen del Rocío al camino; entonces, en una conversación con mis amigas de siempre como son Carmela Morilla e Isabelita, les dije que quería hacer el camino con la Virgen, me hicieron hermano y entonces fui de peregrino aquél año v precisamente ya ellas se unieron a mí e hicimos e¡ camino andando, que fue el primer camino que yo hice andando ida y vuelta al Rocío. A partir de ahí, pues se me lavó un poco e! coco del concepto que yo tenía del Rocío, ya viví el Rocío en todas sus manifestaciones de camino, de actos, de convivencias de hermandad, vi la unión que existía y la gran familiaridad que se hacía de ella y entonces acepté el quedarme en la Hermandad como hermano y como rociero, desde entonces ya no he faltado. Lamentablemente, estos dos últimos años que mi madre estaba muy grave, no es que haya faltado (en mi pensamiento he ido caminando hacia el Rocío), mi ausencia física es la que ha faltado al camino.
-¿Porqué Sevilla?
-Para mí la Virgen del Rocío —lo mismo me da la de Triana que la de Sevilla-, es la Virgen del Rocío y todos los caminos conducen al mismo sitio, la Hermandad la hacen las personas que están dentro, y, mira, dado que aquí tenía muchísimos amigos, lo mismo que los tenía en Triana, porque yo le debo 'mucho a Triana, yo me he Criado en la Cava de los enanos y muchos se extrañan de que sea de la Hermandad de Sevilla y no sea de la de Triana, para mí eso es igual, Virgen del Rocío no hay más que una y todas las Hermandades van a Ella, y además aquí tenía estas amigas mías de toda la vida, porque yo hace ya casi cuarenta años que conozco a Carmela Morilla y a Isabelita, y ya, pues, era mejor unirme a esta familia, y así he hecho yo mis caminos del Rocío.
-¿En qué ha cambiado la Hermandad en estos años?
-Yo creo que sigue la misma línea, es que hermandad es una cosa tan familiar, porque j ya lo dice la palabra: HERMANDAD quiere decir unión de hermanos, de familia y además somos muchos más de los que había ¡ antes, y esto es convivencias nuevas que tienes, contactos con gente nueva, cambio de impresiones, pero yo creo que la Hermandad es siempre la misma.
-¿Cuál ha sido el momento más importante que tú has vivido en la Hermandad?
-El momento más importante que yo he vivido lo ha sido todos los años en esa Misa de Romeros que para mí es el arranque (podríamos decir el do de pecho de final de año en la Hermandad), porque todos esperamos eso, estamos todo el año luchando por llegar a ese momento, ahí termina y comienza el año rociero, y estamos en esa misa de romeros y ya estamos deseando que acabe todo y que empiece otra vez el nuevo año, porque son sensaciones que se están esperando durante todo el año, y para mí es lo más bonito y la sensación que tiene un hermano.
-¿Cuáles crees que han sido los mejo-res y los peores momentos que ha tenido la Hermandad?
-Yo creo que la Hermandad no ha tenido ni mejores ni peores momentos, la Hermandad tiene sus baches como tiene una casa de familia; unos días son de alegría, otros días son de tristeza porque son muchas las circunstancias; a lo mejor falta en la Herman-dad -por desgracia- un hermano que ha fallecido, pues estamos viviendo ese dolor que ¡o compartimos todos y lo vivimos todos; lo mismo que cuando entran unos hermanos nuevos que son amigos tuyos y sientes la gran satisfacción de que eso va floreciendo y que hay otro nuevo fruto en la Hermandad y que ésta se engrandece.
-¿A qué persona recuerdas con más cariño dentro de la Hermandad?
-Yo recuerdo a muchísimas personas en la Hermandad. Es como el padre que tiene muchos hijos, unos son feos, otros son guapos, otros son bizcos, otros son tuertos, pero mira todos son tus hijos y a todos los quieres por igual, pues yo digo igual de una Herman-dad, que a todos los hermanos los quiero por igual; ¡hombre!, con unos tengo más roce que con otros y el cariño es recíproco pero yo j me he llevado bien con todos siempre.
-¿Con quién haces tú el camino?
-Yo he hecho el camino con muchos amigos, una vez que tú te lanzas, aunque vayas en tu carreta, como lo que a ti te gusta es meterte al lado del Simpecado, pues vas a eso, a sufrir los pisotones, a pasar sed, a tragarte el polvo, a hablar con uno, con otro, a cambiar el cigarrito, en fin, y cuando llega la hora del Ángelus juntarnos todos y rezar el Ángelus, que yo creo que es lo más bonito que tiene el camino. Es que el camino es para mí una cosa tan importante como el día de la Virgen.
-¿Qué ha cambiado del Rocío?
-El Rocío ha cambiado mucho, se va convirtiendo en parte casi en una feria. Si yo fuera por un año alcalde de Almonte limpiaría aquello totalmente, haría desaparecer todos los puestos que hay por allí, porque parece que estamos en carnaval en vez de en la fiesta del Rocío, y eso, palabra de honor, me descompone, el salir a la calle y meterme en esa plaza...que si venta de búcaros, que si los globitos..., yo el camino y cuando llego allí mi Hermandad y mi Virgen. A pocas casas voy a visitar y a pocas fiestas asisto.
-¿Cómo ves el futuro de nuestra Hermandad con la juventud que existe?
-Yo veo que hay una juventud extraordinaria, con muchísimo ahínco en trabajar y siempre dispuestos a luchar por la Hermandad; yo creo que hay un futuro muy bueno, lo mismo que hay una mayoría, pudiéramos decir, de gente mayor, respetable para mí en todos los conceptos y que han hecho muchísimo por la Hermandad; yo creo que la semilla nueva empieza ya a brotar y a empujar para adelante. Que no decaiga y que la Hermandad vaya a más, evolucionando, que eso es como una gran familia donde los padres se hacen viejos y los hijos empiezan a arreglar la casa, a ayudarles incluso a bajar las escaleras, todo esto es igual en la Hermandad.
-¿Qué les pedirías?
-Yo les pediría que buscaran más amigos, que los llevaran, probaran a vivir en la Hermandad, que verás cómo se apuntaban y tendríamos más juventud todavía de la que hay.
-¿Cómo quieres que te recuerden?
-Pues que me recuerden como un hermano más... Como un hermano que ha hecho un poquito por la Hermandad también, que ha puesto su granito de arena como creo que ponemos todos, unos con sus facultades, otros con sus medios económicos, cada uno con lo que puede. Yo creo que todos ponemos ese granito de arena para hacer esa montaña que pretendemos hacer.
-¿Qué les dirías a los hermanos que no frecuentan la Hermandad?
-Que no los considero verdaderos hermanos, porque la Virgen está ahí siempre, la Virgen no es sólo la salida y la entrada, sino que la Virgen está todos los jueves esperándonos, y los hermanos -que somos todos-, debemos procurar ver a nuestra Madre todos los jueves, que está ahí esperándonos, no sólo el día del Rocío, ni el día festero por que te vayas a poner un sombrero y te vas a colgar una medalla; la Virgen está ahí siempre esperándonos y vamos a nuestra casa, y a nuestra Casa-Hermandad, porque esto es una familia. No nos apuntamos a una cosa que es una vez al año, sino que nos apuntamos a una familia, y si no convivimos, pues no somos familiares.
-¿Cómo definirías nuestro camino?
-Lo definiría en e! sentido siguiente: en ese camino es donde se ve a los verdaderos hermanos, donde se ve la convivencia, donde se ve el verdadero cariño hacia la Virgen, porque esa unión que he visto yo en nuestra Hermandad no la he visto en ninguna otra, y mira que me he acercado a Hermandades para ver su forma de vivir, pero como la nuestra hay muy poquitas, porque además es una Hermandad que lo que lleva es para todo el mundo, no sólo para los hermanos, porque hemos ido recogiendo peregrinos y se han ¡do encantados, y han vuelto a la Hermandad a agradecernos el que no pensaban hacer el camino y lo han hecho con nosotros.
-¿Cómo catalogarías a nuestra He-mandad dentro de la orbe rociera?
-Es una Hermandad seria, con solera, con una formalidad, con una convivencia totalmente familiar, una Hermandad muy activa, que se preocupa no sólo de la ella sino también de sus pobres, de su feligresía. Yo creo que la labor que hace es bastante buena, y creo que la gente tiene un criterio magnífico ! de lo que es nuestra Hermandad.
-¿Te ha inspirado muchas veces el mundo del Rocío en tu obra artística?
-El Rocío es un cuadro muy difícil de pintar, porque es tal la atmósfera que se crea, ese rocío, ese polvo, ese bullicio de masa humana... es muy difícil de pintar, tanto como describirlo, el Rocío hay que vivirlo. Ni el color inclusive, yo he visto cincuenta mil cuadros de pintores buenos pero nunca se llega a captar lo que es el Rocío, el Rocío es más de lo que pensamos los artistas.
-¿Cómo nació la idea del cartel de los cincuenta años?
-Esto nació precisamente en el camino; yo iba con Pabón y con Pepe Sevillano y entonces Pabón me dijo: "Oye que tienes que ir pensando el cartel del cincuentenario de la Hermandad". "Pues mira, es una cosa bonita, lo haré", y transcurridos diez o quince minutos iba ya sólo con Pepe Sevillano y le dije: "Pepe, ya tengo la idea del cartel, ¿te imaginas dos palomas blancas bajando a Sevilla la medalla y poniéndosela a la Giralda como del cuello?", me surgió en aquel momento, parece que ¡a Virgen me inspiró. Luego ya surgió la medalla, pero se me adelantaron, porque podía haber sido mucho más bonita todavía, y copiaron el cartel, la medalla iba a ser un poquito diferente, basada en el cartel pero dándole más gracia a las palomas, buscando otro movimiento, no obstante la medalla quedó muy bonita, no quedé descontento en absoluto.

-¿Qué crees que te queda por hacer en la Hermandad?
-A mí me queda por hacer lo mismo que nos queda a todos, colaborar en todas las cosas que se nos pidan, y yo estoy dispuesto a hacerlas, mientras que mi salud me lo permita.
-¿Deseas añadir algo más para terminar?
-Espero que este boletín que vais a hacer sirva de ejemplo para muchos y que sirva también como una gran simiente que se ex-tienda en la Hermandad para que la cosecha sea bastante buena.
Boletín que se enorgullece de contar entre sus páginas con personas de la categoría de Miguel, que son capaces de olvidarse de todos sus méritos y convertirse en un hermano más sin otra aspiración que la de aportar su granito de arena (que más bien es un terrón) para la formación de esa montaña, como él dice, que es nuestra Hermandad.
Juan Casal Romero
Publicado en el Boletín de la Hermandad de Diciembre de 1993, Páginas 21, 22 y 23