A Enrique, nuestro amigo

 

Con el último día del mes de octubre, en vísperas de la gloriosa festividad de Todos los Santos, nos llegó la noticia de que nos había dejado para siempre un hermano, un amigo, una persona que formaba parte sin igual entre nosotros, ENRIQUE, nuestro Sacristán, el Sacristán de la Parroquia del Divino Salvador.

Mi memoria, como creo que la de la gran parte de todos los que hemos pasado por esta Hermandad, no llega a recordar el día que lo conocí, el día en que nos cruzamos por primera vez en ese, su Patio de los Naranjos. Toda una vida, una corta vida, en esa su casa, en la que creció a la misma vez que la historia seguía creciendo dentro del Salvador. Cuanto tiempo dedicado a nosotros, a mimar a la parroquia, a ayudarnos en todo lo que se
le requería, y a aconsejarnos y apoyarnos cuando más se le necesitaba.

Amigo, creo que te habrán encomendado una gran misión allí arriba. Seguro que el Señor de Pasión te habrá ayudado para cargar con esa cruz que has llevado, y al final de ese camino, te habrá recibido con los brazos abiertos para brindarte todo ese Amor que tú le has dado. También estoy seguro que la Virgen del Rocío, te habrá requerido para algo, como aquí lo hacía a diario, y tú ahí estabas, a su lado. No sabías de festivos, ni de horarios, ni de inviernos, ni de veranos .... siempre dedicado a esa labor que llevabas en la sangre y que desde pequeño te habían enseñado.

Tu mujer, Elena, le contará algún día a tus hijos lo orgulloso que todos estamos de tener a un amigo como tú a nuestro lado, y nosotros estaremos siempre al lado de ellos, ofreciéndoles nuestro apoyo, algo que tú nos has enseñado.

Cuando las puertas de nuestra Parroquia del Divino Salvador vuelvan a abrirse, nada volverá a ser igual. Todo estará restaurado, impecable, pero faltará algo muy importante, tú, pero estoy convencido que, a pesar de no estar presente en cuerpo, tu memoria nunca dejará de estar entre nosotros, porque la huella que has dejado nunca desaparecerá.

Gracias amigo, gracias por tan buenos momentos que he pasado a tu lado, por ser siempre un apoyo con el que contar, por no haber oído nunca un no de tu boca, pero sobre todo gracias por ser MI AMIGO.

 

Publicado en el Boletín de la Hermandad de Diciembre del 2003