Y repicó la campana en la casa de la Aldea

En el año 1917, Juan Luis de Cózar y Lázaro, llega como párroco a la Iglesia del Divino Salvador de Sevilla, antigua colegial, procedente de la Villa de Almonte, en Huelva. Por esta vinculación a la citada Villa onubense y por su gran devoción a la Virgen del Rocío, cuando en el año 1919 lanza Muñoz y Pabón la idea de la coronación canónica de la Patrona de la Villa de Almonte, Juan Luis de Cózar y Lázaro es designado secretario de la comisión de la coronación. Y fue en la citada parroquia del Salvador de Sevilla donde tuvieron lugar todos los actos previos a la citada coronación, que se realizó en la propia Aldea del Roció en 1919.

Presidía los actos celebrados en Sevilla un cuadro de grandes proporciones que representaba a la Virgen del Rocío, obra del insigne pintor José García Ramos y que era propiedad de Juan Luis de Cózar y Lázaro y que en la actualidad y por donación de los herederos de don Juan Luis, se encuentra expuesto en un lateral de ia nave central de la bonita parroquia de Santa María Magdalena, de Dos Hermanas.

No cabe duda de que éste fue el primer chispazo que prendió en la Parroquia del Divino Salvador, que inició una devoción a la Virgen del Rocío. Y, además, pasados unos años, entroncó en los remotos orígenes de la Hermandad del Rocío de Sevilla.

Así, José Anastasio Martín, gran devoto de la Virgen del Roció, y su médico amigo, Antonio Leyva, donan a Juan Luis de Cózar y Lázaro, la talla de una Virgen a imagen y semejanza de la que se rendía culto en la Aldea de las Marismas de Almonte, obra sin confirmar del imaginero Antonio Castillo Lastrucci.

Juan Luis de Cózar y Lázaro cuando deja la parroquia del Divino Salvador de Sevilla, hecho que ocurre en el año 1927, ya habla hecho donación de la citada imagen de la Virgen del Rocío al Patrimonio de la Parroquia, donde, y gracias a la Hermandad posteriormente creada, sigue recibiendo culto.

Y esta devoción se iba extendiendo, dando origen a que allá por el año 1933,—hace ahora setenta años—, en el mes de septiembre, un grupo de devotos de la Santísima Virgen del Rocío, entre los que se encontraba José Anastasio Martín, Emilio Pardo Bernal, José M. Delgado y Segundo de Montes Roibroso, como primeros firmantes, elevan una respetuosa y razonada instancia al cardenal arzobispo de Sevilla, a la sazón Eustaquio llundain y Esteban, en solicitud de la pertinente autorización eclesiástica, para crear en la citada Parroquia del Divino Salvador de Sevilla una Hermandad con el titulo de Nuestra Señora del Rocío de Sevilla.

Dada por recibida la anterior petición en el Palacio Arzobispal, se procede a abrir el oportuno expediente de creación de una nueva Hermandad, con fecha 26 de septiembre de 1933, protocolo 12.866.

Después de salvar enormes dificultades de orden tanto técnico, eclesial y administrativa, después de tener que personarse los firmantes de la petición en el Palacio Arzobispal para ratificarse, después de solicitarlo el cura párroco del Salvador, en aquellas fechas Javier Lazo Moya, se consigue que el Vicario General del Arzobispado, en aquel momento Jerónimo Armario, visto el informe favorable del fiscal, Ángel Sánchez y Susillo, con la diligencia notarial eclesiástica del entonces notario José A. Herrera, firma el decreto de erección canónica en la Parroquia del Divino Salvador de Sevilla, una Hermandad con el titulo de Nuestra Señora del Roció de Sevilla, con tan sólo una cláusula especial, y es que esta Hermandad creada no estaba autorizada a realizar anualmente la peregrinación en Romería al Santuario de Nuestra Señora del Rocío, en el término de Almonte, en la fiesta de Pentecostés. Este Documento tiene fecha de 17 de febrero del año 1934.

Tiene que transcurrir dieciséis años para que este deseo de todos los hermanos de la Hermandad del Roció de Sevilla pueda hacerse realidad. Y así, en el año 1950, elevan al Cardenal Arzobispo de Sevilla, Pedro Segura y Sáenz, respetuosa instancia en petición de la revisión del expediente, adjuntándole ya unas Reglas en las que había sido incluida la anual Romería al Santuario de Nuestra Señora del Roció y en las fechas de Pentecostés.

El nuevo decreto con la autorización fue firmado por el entonces Vicario General, Tomás Castrillo Aguado, visto el informe del Teniente Fiscal, Jerónimo GulÁlvarez, de 1951, efectuándose el primer camino el 10 de mayo de 1951, portando el Simpecado, bordado en los Talleres de Esperanza Elena Caro, en la tumbilla de plata de la Virgen de las Aguas de dicha parroquia, con una sugerencia, que las hermandades de Triana y Sevilla no se encontrasen en el camino. Unos años después, y siendo hermano mayor de la Hermandad del Rocío de Sevilla, Rafael Esteban Fraile, en un paraje de la Raya Real, esperó al frente de su Hermandad a su hermana de Triana y en un momento histórico se fundieron en un abrazo rociero las dos hermandades sevillanas.

En el año 1953, se inicia la construcción de la Casa-Hermandad en el Roció, sobre los terrenos cedidos por la generosidad del pueblo de Almonte de forma gratuita, dirige las obras el arquitecto Delgado Roig, siendo hermano mayor José María Doménech Romero, fue y sigue siendo la Casa Hermandad más hermosa de la Aldea, en agradecimiento, la Hermandad sevillana tiene el honor de llevar en su medalla el escudo de Almonte junto al de Sevilla.

En 1974 se inicia la construcción de la Carreta de plata, -«ahí es na»-, la más bonita y con más salero que peregrina al Rocío, realizada en los Talleres de Villarreal y Hermanos Delgado, siendo hermano mayor Francisco Bovis Bermúdez. Fue fundida con más de 2.000 kilos de plata de ley, procedente de donaciones del pueblo sevillano: cubiertos, medallas y otros enseres de fina plata.

Corría el año 1992, siendo hermano mayos José Mestres Salas se terminó la carreta de plata. Hay una letra de sevillanas que dice: «Que nadie me la compare, pa Carreta la de Sevilla».

Nuestro llorado Pepe Mestre Salas se construye una vivienda en el número 82 de la calle El Lince de la Aldea del Rocío, y la fachada la decora con una espadaña con su correspondiente campana. Los amigos le gastamos bromas sobre la citada decoración de la campana, pero el sabio de Pepe Mestre nos dijo entonces que hasta que la Virgen del Roció no vaya a su casa, la campana no repicaría.

Y repicó. Nuestro querido y buen amigo Pepe Mestres es intervenido quirúrgicamente, pero desgraciadamente no sale bien. Queda postrado en una silla de ruedas y sin poder hablar. Al salir elegido un nuevo hermano mayor, su Junta de Gobierno y él acordaron hacer realidad lo que tanto había deseado Pepe Mestre. La Carreta de plata del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Sevilla, que con tanto esfuerzo y trabajo había construido y
terminado el recordado rociero, tirada por los hermosos bueyes «Piloto» y «Comisario», con más de 1.000 kilos de peso cada uno, manejados por el entonces carretero mayor de la Hermandad, José López «El Cani de Bollullos», se volvió hacia esa casa número 82 de la calle El Lince de la Aldea del Roció, donde estaba José Mestre Salas en su silla de ruedas. La Virgen del Roció habla llegado a su casa y la campana repicó y repicó. Y sin poder, Pepe Mestre gritó «Viva la Virgen del Roció» «Sevilla, Sevilla, SevillA.

Ismael Muñoz Franco
Ex-Hermano Mayor

Publicado en el Boletín de la Hermandad de Diciembre del 2004 - Páginas 29,30 y 31